Los hermanos Acedo, la segunda generación de hosteleros de Zaragoza, hechos de humildad y sencillez, crecieron entre los restaurantes regentados por su familia y ahora se acogen a una nueva oportunidad, un cambio de ciclo, para continuar con orgullo y satisfacción lo que de sus padres aprendieron.

Un caldo de cultivo, hecho a fuego lento, con la mejor de las materias primas: la familia y la formación recta y exigente que les inculcó su padre.

Pureza, identidad y vínculos muy bien formados son su base.

Aseguran que abrir las puertas de este gran complejo fue una apuesta arriesgada y se enfrentaron a ello con un cúmulo de sensaciones y emociones encontradas, pero siempre pisaron firme y no dudaron de que con su ilusión y esfuerzo lograrían posicionarse y ser un referente en Zaragoza.

Aura es un lugar mágico en donde la cocina, el espacio y las emociones se integran en un “todo” armonioso, perfecto, en el que no caben los errores.

No hay lugar a la improvisación, todo parte de un trabajo minucioso e impecable, de una reflexión profunda e inteligente, de una pasión admirable, de la implicación absoluta de una familia que vive de y para hacer felices a los demás.

“Abrir las puertas fue como la víspera de un gran viaje: nervios, desasosiego, expectativas… en realidad, el viaje siempre empieza antes del viaje. Porque el “viaje” es una actitud, es el vértigo de un salto al vacío, el miedo a lo desconocido a la incertidumbre… y qué puede ser más excitante y motivador que echar a volar este gigante lleno de ilusiones”Igor Acedo

“Al final todo es una rueda, una máquina con un engranaje inmenso en el que debemos conseguir que todo funcione, eso es lo difícil. Nosotros nos sentimos orgullosos porque estamos en un momento en el que todo gira y la máquina avanza gracias a un gran equipo en el que todos remamos juntos hacia la misma dirección”Iván Acedo